Aprovechamos nuestro tiempo libre para realizar actividades de ocio como asistir a eventos deportivos, por ejemplo partidos de fútbol o de balonmano; visitar centros culturales y museos; o asistir a diferentes ferias, talleres y festivales. Cuando estas actividades son a gran escala y tienen lugar en grandes recintos (abiertos o cerrados), los asistentes estamos expuestos a una alta concentración de estímulos.
El período de aforo limitado y distancia de seguridad impuesto por las restricciones durante la pandemia, ha hecho que muchas personas valoren aún más la importancia de tener espacios de ‘calma’, destinados a la relajación de nuestros sentidos y donde podemos sentirnos seguros. En el caso de las personas con autismo, estos espacios pueden suponer la clave para desconectar de todos esos estímulos y pasarlo bien con el resto.
El equipo de Federació Catalana d’Autisme creó un ‘espacio de la calma’ durante el Festival de la Infancia de Barcelona. En un salón de esta magnitud, en un recinto cerrado al que durante cinco días asisten miles de niños y niñas, una zona apartada de los estímulos es esencial. Tras la experiencia, Marta Campos y Mariona Vancells, directora y responsable de comunicación de Federació Catalana d’Autisme, nos cuentan su experiencia.
El espacio de la calma en el Festival de la Infancia
En muchos casos, las personas con autismo tienden a presentar dificultades en la gestión de estímulos recibidos a través de todos los sentidos (ya sea por hipersensibilidad o por hiposensibilidad). Pueden no tolerar los sonidos y ruidos, las luces excesivas e intensas, o bien algunas texturas y olores; además, pueden sentirse desorientados por lo que a su posición en relación con el entorno se refiere.
Convertir el Festival de la Infancia en un evento más accesible para las personas con autismo en particular, pero también para todos los y las asistentes en general, era de gran importancia.
“La existencia de un espacio que les permita desconectar de todos estos estímulos puede ser clave para que puedan pasarlo bien como el resto de niños y niñas.” – Mariona Vancells
Adaptar el espacio, hacerlo accesible
Ofrecimos el espacio de la calma en un lugar apartado y lejos del centro del salón. La instalación consistió en una carpa con luz tenue, música relajante y material sensorial de Qinera. Cualquier persona que lo deseara podía entrar, sentarse en los pufs, e interactuar con las luces de la fibra óptica, los materiales con luz ultravioleta y el tubo de burbujas Luminea. Al lado, colocamos una segunda carpa con mesas y sillas cedidas por la entidad Junts Autisme, donde preparamos un espacio con material para dibujar.
“Mi hijo tiene cinco años y tiene autismo, y este rincón está siendo una maravilla para nosotros, para poder disfrutar del salón y él tener su momento de calma. Muchísimas gracias.” – Testimonio de una familia asistente al evento.
La relajación y poder volver a un estado de calma es de vital importancia en grandes eventos, en los cuales se concentra una gran cantidad de gente y los asistentes están expuestos a una gran variedad de estímulos.
Durante los cinco días que duró el Festival, se acercaron aproximadamente 711 niños y niñas que vinieron acompañados/as de sus familias buscando un lugar donde sentarse y recuperar fuerzas. En algunos casos, los padres y madres nos comentaban que sus hijos/as estaban muy nerviosos y que gracias a este espacio consiguieron tranquilizarse antes de continuar participando en las actividades programadas.
“Mi hija no tiene autismo y este espacio le ha ido muy bien. Lo veo una iniciativa genial para niños y niñas con diversidad y autismo; pero para mi hija también ha estado perfecto, y para mí, ya que he podido descansar un poco.” – Testimonio de una madre asistente al evento.
Sensaciones en el espacio de la calma
“El Espacio de la Calma me ha parecido muy necesario e increíble para este tipo de eventos. Mi hija lo ha disfrutado mucho, realmente la ha calmado y me ha dicho que estaba muy estresada antes y que le gusta estar aquí. Me ha encantado la iniciativa.” – Testimonio de una familia asistente al evento.
Una vez finalizado el Festival de la Infancia podemos decir que el Espacio de la Calma fue un éxito. Tenemos constancia de que 25 de los/las asistentes tenían autismo; algunos niños y niñas llegaron con claros signos de malestar e inquietud, y la carpa con el material sensorial de Qinera y la observación del tubo de burbujas les ayudó a relajarse. De hecho, esta carpa fue la destinación favorita de muchos de ellos y los materiales de luces llamaron mucho la atención.
“Nos parece muy acertado para los niños con autismo, como uno de nuestros hijos. Lo hemos visto muy necesario y adecuado para este tipo de eventos. Le ha gustado y se ha relajado mucho. Al pequeño, que no tiene autismo, también le ha gustado mucho. Es un espacio para niños con esta condición y sin.” – Testimonio de otra familia asistente al evento.
Podemos constatar el éxito del Espacio de la Calma a partir de los agradecimientos que dejaron algunos de los familiares, donde destacaron y valoraron la utilidad de este tipo de espacios. En este vídeo, podéis ver algunas de esas opiniones:
Este artículo ha sido escrito por el Marta Campo, directora y Mariona Vancells, responsable de comunicación de Federació Catalana d’Autisme y revisado por el equipo de marketing de Qinera.
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